Tambaleante se desplazaba por el andèn, con ritmo pausado y un semblante casi soberbio; era el dueño de todas las miradas que pululaban en el lugar, miradas cansadas y lejanas, pero atentas a cada movimiento de aquel alto extraño de los fonos grandes y vacilantes pasos.
Era la primera vez que disfrutaba tanto esa cancion.
Martes
Salì de la casa. Olvidè las llaves. Golpeé la puerta. Me las entregaron sin decir palabra. Tomé el autobus. Observo por la ventana. Bajo al metro. Me quedo en su mirada. Profundo, olvidado, confuso y temblando. Desciendo. Me siento. La observo como se aleja. Voltea, me mira y se acerca. Me besa. Me abraza. Me deja...
Un dia como cualquiera.
Un dia como cualquiera.
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sábado, 17 de mayo de 2008
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